viernes, 31 de julio de 2009

La Arepa.

Estoy enfermo.

Pero afortunadamente soy conciente, y para mi enfermedad el único paso efectivo para conseguir una recuperación satisfactoria es saber que estoy maluco, sufro de un aterrador vicio que pudo acabar con la cultura europea (por dar un ejemplo) si no hubiera sido porque el poder militar y el miedo fueron más fuertes. Su poder viral tienen como claros síntomas: querer segregar, cegar y engañar y este poder es tan grande como el número de infectados en el mundo... pero claro; como la vacuna es la autoconciencia y para ello se requiere caracter no cabe duda que pasa desapercivido llegando a ser considerado incluso un beneficio social. Obviamente me refiero AL NACIONALISMO.

Ese mal que corroe las mentes de quienes lo practican en un total estado de desconocimiento por parte del afectado; enfrentamientos políticos, guerras e incluso riñas callejeras en sitios donde el extranjero es más bien una excepción al total de habitantes de un sitio, es un enfermizo estado social en el que no prima el individuo sino una inexacta masa ambulante de posibles compatriotas (muchos venidos hace mucho tiempo de muchas partes y por ello resulta inexacta) en donde no hay cabida para mejor "estirpe" que la propia por el sencillo desdén que produce las remembranzas de personajes, familias, lugares o anécdotas las cuales no son enoblecidas por su belleza innata sino por el contexto en el que se desenvuelven que no es que sea de menor importancia sino que más bien resulta insignificante a la hora de darle un valor estético a algo.

Yo sigo mi fiel apología al negativismo, hay que mirar el lado "poco provechoso" (piensese como aquel que perjudica, asi beneficie) para de algún modo alejarse del vicio innerente... Solamente un ojo crítico, desmenuzador, corrosivo e intencionado puede llevar al "provecho" anhelado (nótese mi esfuerzo para evitar expresiones como bien o mal, tan indeterminadas en el contexto actual) Aquel ojo que propugno no puede dejarse llevar por la parcialidad visual de una enfermedad como el NACIONALISMO que opaca con conmovedoras y parciales verdades, hay que llegar a la multiplicidad señoritas.

Por eso, si otra vez me preguntan "de donde son las arepas" tendré dos respuestas mejor preparadas que cualquier arepa Santandereana:

1 - Las arepas son de quien mejor las cocine y de quien mejor las sepa apreciar
2 - Las arepas provienen de la caridad de la madre tierra, enjuegada y procesada por el hambre humana.

lunes, 6 de abril de 2009

Oxímoron y Pleonasmo.

Palabras he escrito demasiadas, dos cartas ya enviadas y una en proceso, las dos sin ninguna respuesta.

Los corazones son cambiantes, yo soy un cambio perpetuo, me defino a través del suceso y sin embargo, entre meditaciones triviales, me la paso casi la mayor parte del tiempo evitandolo, como si sí pero si no, todo en un contexto de absoluta contradicción que solo es factible temporalmente mientras se sucede el acontecimiento (pleonasmo).

Pocos... más bien, nadie aguantaría un estado de completa transformación en tan poco tiempo, soy tolerante a ratos, soy terco a ratos, me gusta la filosofía y después la odio, en un torrente de sensaciones que trato de controlar, entender y disfrutar lo más que puedo sin éxito alguno.

De entre los muchos contextos de tranquilidad que gozo, es el internet el que indiscutiblemente me otorga la posibilidad de, permitirme en el anonimato, borrar y reescribir tal cual dije la primera vez, pensármela sin reflexión, dudar en completa seguridad y ser el absolutista inseguro que me caracteriza.

Y es aquí donde encontré, entre mis muchos andares, la posibilidad de, definirme en alguien que antes suponía era completamente inerte y apático y quien se encuentra a 8516 Km.

Esta persona cuyo vicio es desear que no la tutee ni por más que lo intente, de 1.57 de estatura, ojos claros, frente grande y frenillos se la ha pasado merodeando en mis meditaciones cual oso cercano a colmena, buscando la manera de obligarme a hacer lo que le viene en gana abusando de mi amabilidad y tolerancia y todo eso en un contexto completamente impersonal.

Leí en un blog próximo al mío una frase que tomaré prestada "No se puede compartir un don, pero si una carencia" - AirE, frase que se acomoda como anillo al dedo a la situación actual.

¿Qué depara este acercamiento tan lejano? pues como entre tantos oxímoron nos estamos convirtiendo en verdaderos tergiversadores de las situaciones, solo me queda desearme a mi mismo (ya que nadie me lo deseará antes que yo) "buena suerte" para evitar que, en este cambio perpetuo pueda encontrar a alguien con quien correr a la par en esta carrera contra la consistencia inmutable (pleonasmo).

martes, 3 de marzo de 2009

Envidia.

Solo en los momentos en el que el músico y su instrumento desaparecen, la música se define.

El Instrumento es la herramienta del músico y el músico es la herramienta de la música, tres organismos distintivos caracterizados por el intento de trampolinizarse a aquella esfera más allá del conocimiento, la razón y la mundanidad.

Envidia sentimos cuando no podemos llegar a ese continuo desmembramiento y reconstrucción de los simientos que componen la realidad a la que queremos nos someta la música, envidia la que nos llega al darnos cuenta señores y señoritas que buscamos reconocimientos, felicitaciones, sexo, sonrisas en el público o algún valor agregado.

Ya lo dije, somos herramientas, no debemos ser felicitados.

Envidia sentí, cuando un pequeño niño en el metro, de cachetes regordetes y pálidos (sin llegar a ser venosos) ojos profundos y pelo escaso se paro difícilmente para imitar mi posición con el estuche de mi instrumento, de pie, sobre un soporte central entre las dos hileras de sillas; aquel pequeñuelo debió sentir admiración al ver, en su escasa experiencia en transportes públicos, que un tipo grandote se pudiera sostener con un instrumento entre él y el soporte (además de una maleta y unos audífonos) y con total tranquilidad dejó su puesto cómodo y acompañado de su madre para aventurarse a lograr imitar la imagen de poder que podía representar.

Su madre, lo reprendió en catalán y lo sentó.
Me invadió una profunda envidia.

domingo, 22 de febrero de 2009

Sentir.

Lo Siento mucho, lo siento en verdad, mis más profundos deseos de actualizar el Blog diariamente se han visto "opacados" por las escasas visitas que recibe.

Todos los que se atrevieron alguna vez a "conocer" al señor detrás de este blog dirían que no lloraría nunca por una película, y es verdad, jamás he llorado frente a alguien por cualquiera que sea el filme... ni siquiera en la famosa escena del rey león, soy un ser humano inherte y sin emociones, carente de cualquier sensibilidad que no sea la del desprecio y la apatía hacia los demás a los ojos de quienes me conocen desde hace tiempo.

he pensado que quizá es mi condición de Geminis (tonto pensamiento), estoy destinado a ser todo menos yo.

Eso no es verdad, ser inherte y sin emociones es una parte de mí, y tener emociones en la oscuridad de mi cuarto mientras disfruto de una película tan desconocida en occidente como Tada, kimi wo aishiteru (ただ、君を愛してる) me brinda aquella que me define... tirste definirse a través de la ambivalencia... ¿de qué trata el filme? en muy resumidas cuentas, de un amor que nunca se da.

Envidia es lo único que me hacen sentir aquellas historias, llenas de lo que me falta. Me alegra imaginar que detrás de esas letras, esas pantallas, esos escondrijos de irrealidad desmesurada, detrás de páginas, actores y dibujos, habrá una existencia que es algo más allá de lo evidente... la cual, en su infinita fantasía, y desdibujado interés llora (por pura compasión) viéndonos a todos, solos y desamparados frente a nuestros medios brindándonos un sueño que se terminará después de dos horas, a la página 257 o en un abrir los ojos.

jueves, 19 de febrero de 2009

Calmasión

No la busquen, porque no la encontrarán, la palabra Calmasión (al igual que la palabra calmamiento) no existe, pese a mis múltiples intentos porque se instaure como neologismo oficial de nuestro tan querido idioma castellano.

Pero es justo lo que necesito, un poco de calma pese a lo agobiante que resulta mi actual situación afectiva. Cuando tenía 16 años y empecé a leerme (de forma muy poco concienzuda) "el amor las mujeres y la muerte" de nuestro muy gracioso y bien peinado amigo Schopenhauer; no dudé por un instante que él tenía la razón, que estar completamente solo es merecer, dominar el poder propio, desenmascarar la orgánica razón del amor, infringir daño a la innata animalidad simiesca de la humanidad y brindarle una nueva alternativa para ser hombre más allá del hombre, ojalá así hubiera sido siempre.

Si quieres conocer mujeres señores recién egresados de sus respectivas escuelas superiores, bachillerato, liceo o como se llame, la carrera musical ofrece muy escasas alternativas para lograrlo ¡Cuando digo escasas son casi nulas!, en los 5 meses que llevo estudiando he conocido 2 prospectos interesantes: ambas tranquilas, tienen lindos labios, ojos brillantes, actitud amigable, buen sentido del humor y tremendamente interesadas en mi persona (algo bastante inusual)... en ambos casos ya se me habían adelantado.

¿La esperanza es lo último que se pierde? pues sí... llevo 4 años exactamente absolutamente solo, la ultima vez que estuve comprometido con una mujer estuve perdidamente enamorado de ella. Calmasión amigo ¡CALMASION! que siempre eres un músico ¿no? todos consiguen mujeres fácil ¿verdad? Pffffffffffffffffffffffff.

El combo de latin al que entré tiene una linda flautista, calmamiento calmamiento.

Por cierto, no me gusta explicar lo que digo, pero muy coincidencialmente la lectura del libro de Schopenhauer coincide con mi época de enamoramiento (tengo 20 años).

miércoles, 18 de febrero de 2009

Viaje

En días como estos me doy cuenta que quiero abarcar más de lo que puedo.
Disfruté mucho estar dos horas totalmente metido en lo que es el estudio del arco para el contrabajo, yo nunca tuve estudios clásicos ni tampoco tendencias a querer en demasia la música que entendemos por clásica.

Aparte de algunos representantes más contemporáneos como Debussy, Satie, Webern, Shoenberg, Xenakis y otros pocos no logro disfrutarla, me duerme, me aburre, me ahoga... Wagner es tedioso pese a haber obligado al contrabajo a bajar hasta el Do.

Yo lo hago porque necesito ser afinado, disfruto mucho siendo afinado y desafinado en el contrabajo a placer; el arco es simplemente una herramienta para alcanzar ese objetivo, pero hoy la herramienta resulté siendo yo... disfrutando...

Al igual que disfruté aquel viaje en el metro pese a no haberme podido concentrar en terminar los pocos capítulos inconclusos que me quedan del "proceso". La culpa la tuvo una peliroja de labios pequeños, corta estatura y buena capacidad para desconcentrarme que infortunadamente ya no recuerdo bien.

Es precisamente un metro el que refleja el pasar del ser humano por el mundo (pensé); un sin fin de gente, metidos todos en una porción pequeña del infinito, todos juntos, cercanos pero ninguno acompañándose.

Al final me di cuenta que era una metáfora estúpida, no podemos vivir tantas veces, ¿y que hay de quienes llegan acompañados? ¿y por qué no podemos conocer a alguien en el camino? darme cuenta que efectivamente era una metáfora tonta me llenó de ilusión, le dió a mi rostro un tono más calido en una multitud de cabezas inmersas en problemas, lo mio ya estaba solucionado, y poco después (ya muy lejos del metro) tomé el arco y disfruté mucho estar dos horas totalmente metido en lo que es el estudio del arco para el contrabajo.

martes, 17 de febrero de 2009

Rianil

Olvidé 2 cosas.

Rianil me delatará, es el nombre de un tema músical (parece nombre de remedio) que compuso un amigo ya hace mucho tiempos, junto con melbarabia y cholián, todos, temas insignia de mi adolecencia.

El señor que tengo en la foto fue Yasunari Kawabata, admiro su obra y su infinita sensibilidad ahí plasmada.

Amarillo

El amarillo no es un color que me guste, y no es exactamente la palabra que me gustaría empezar para comenzar un blog que no resultará siendo visitado por nadie y que solo espero me permita no incurrir en el tedio que me carcome antes y después de dormir. Sin embargo no se me sale de la cabeza por más que lo intente, y esto no pretende ser más que un reflejo muy poco fiel de lo que ahí dentro ocurre y que por cuestiones personales no pretendo informar a menos que sea por este discreto medio.

Hablaré de mí cuanto quiera, no tengo impedimentos, disfrutaré llenándome el ego que mis principios como "escucha" me impiden en la cotidianidad.

Las sensaciones que me provoca comenzar algo (sobre todo, este blog) son electrizantes, parecen un río afluente y descontrolado que a su paso consumiría todo si la lluvia y el caudal que viene siendo nutrido por ella no fueran tan escasos.

Alguna vez quise ser escritor, poeta, amante, matemático, erudito, gamer, basquetbolista, costplayer, otaku, romhacker, revolucionario, historiador, astronauta entre otras muchas cosas, yo solo soy un intento fallido hasta el momento.

No me falta interés, me falta devoción.
Tal vez sea mi naturaleza ser contradictorio; soy callado y charlatán, astuto pero idiota, romántico e insensible, alto y jorobado, peludo pero poco barbado, ateo y espiritual, pelos en las piernas pero pocos en el pecho, diestro y siniestro, Amarillo de nuevo.

Quería irme de mi natal XXX y ahora estoy en XXX queriendo irme para otro lado, quiero conocer gente pero no quiero ser popular, soy caprichoso, hoy leí sobre la guerra de seúl (estaba siendo ordenado con mis ideas, pero ya no lo soy) y me entraron ganas de ir allá... y rendirle culto a los soldados que en Old Blady dijeron sin palabras que Colombia está presente, quiero disfrutar de la gloria ajena, quiero comentarle a un anciano que conozco su idioma, que lo escribo, que el Hangul no fue nada, quiero todo.

Y no quiero nada, no quiero depender de mi padre.
Quiero seguir mañana, siguiendo con mis quieros.